Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Claudio Magris’

Dos veces he visitado el campo de exterminio  de Auschwitz, en viajes realizados con Juan Pablo II a Polonia. Es una visita que sobrecoge porque uno comprueba que allí se cometió una de las mayores atrocidades de la Historia. Auschwitz es el símbolo del Holocausto. Son muchas y fuertes las emociones que suscita ese monumento al dolor humano; la primera te la produce la terrible inscripción de la entrada, con letras en hierro forjado: «Arbeit macht frei» (El trabajo libera, o hace libre), versión cínica y siniestra del dantesco «Oh vosotros que entráis, abandonad toda esperanza!» (Divina Comedia, Canto Tercero, El Infierno).

El robo de ese cartel ha causado conmoción mundial porque se ha visto como una profanación del que se considera el mayor cementerio sin tumbas del mundo. Juan Pablo II, un papa de grandes gestos se arrodilló y besó esa tierra en una de sus visitas, y definió el campo de exterminio de Auschvitz «Gólgota del mundo moderno».

Juan Pablo II reza ante el ¨muro de la muerte¨de Auschvitz, en 1979

El robo podría tratarse de una acción neonazista. En cualquier caso, como dice Claudio Magris, analizando este hecho abominable, “el antisemitismo forma parte del creciente racismo que se percibe por doquier, contra todas las posibles gentes diversas”…”Un triunfante relativismo ético rechaza cualquier valor absoluto, y por tanto relativiza incluso el mal absoluto por excelencia que es Auschwitz, que representa todos los crueles exterminios perpetrados contra la humanidad, desde la trata de esclavos a los Gulag de Stalin”. Sabias palabras de Magris.

Esa inscripción de infame cinismo («El trabajo libera») debe ser encontrada porque sigue representando la máxima expresión de cinismo y brutalidad, y, como dice hoy Elie Wiesel, la Verdad y la Memoria son nuestros valores comunes que deben ser defendidos.

Read Full Post »

gran_crucifijo_clase

Gran polémica ha creado   el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo (Francia) al declarar

la presencia de los crucifijos en las aulas «una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones» y de «la libertad de religión de los alumnos».

El joven Sami Albertin, cuya madre planteó el caso ante el citado Tribunal, debe ser muy sensible y delicado como una mimosa si, como él dice, ¨se sentía observado¨por los ojos de los crucifijos colgados en las paredes de su clase. Si eran tres, como él recuerda, eran demasiados, pero turbarse es quizás un poco exagerado. Así comienza su artículo hoy en el Corriere Della Sera, el escritor Claudio Magris, Premio Principe de Asturias de las Letras,  respetado intelectual laico que ha hecho uno de los análisis más lúcidos de esa sentencia del Tribunal de Estrasburgo.

Dice Magris que es contrario a cualquier Concordato que establezca favores a una Iglesia y no a otras, pero la sentencia es un paso atrás en la lucha por la laicidad que es eficaz solamente si no elimina el sentido común¨.

El hecho de que el Gobierno italiano haya mostrado su gran contrariedad con la sentencia y haya anunciado que la recurrirá, le permite a Claudio Magris hacer esta consideración:

¨En Italia la sentencia es un regalo anticipado de Navidad a Silvio Berlusconi, al que se le ofrece una imprevista y gratísima ocasión de presentarse con la imagen, muy poco acorde con él, de defensor de la fe, de los valores tradicionales, de la familia, del matrimonio, de la fidelidad, que aquel hombre en la cruz ha venido a enseñar. Ha venido para todos, y por tanto también para él, pero este regalo de Navidad no se lo hace el niño Jesús, sino más bien ese rubio y vivaz  Papá Noel que dentro de pocas semanas nos cansará y tocará insoportablemente las narices, a diferencia de aquel nacido nacido en un pesebre¨.images-1

Read Full Post »